• Nimrod C.

Jugar rol vence el bloqueo creativo

Un viejo conocido para quienes anhelamos publicar nuestras historias es el bloqueo creativo, siempre tan oportuno. A veces sólo viene de visita y nos acompaña con un café mientras contemplamos la página en blanco, largándose en cuanto llega el tedio.


El cementerio de las ideas

Otras ocasiones es más insistente y decide estar largas horas o temporadas de infructífera monotonía. Ha pasado incluso que no lo vemos en toda la jornada, cuando nuestras mentes están más ocupadas en ganarnos el pan diario que en plasmar todas esas ideas, imágenes y personajes, pero cae de sorpresa durante la noche cuando disponemos de una hora para escribir todas las ideas.


Negociar con el bloqueo creativo es complicado, no atiende a suplicas, es inmisericorde e incluso puede que se alimente de frustración. Es una batalla perdida...


Muchos cables de laptop han sido mordidos por culpa de la frustración

O lo era hasta que descubrí los juegos de rol. Son la mejor de las experiencias que puedes vivir como creador -llámese escritor, ilustrador, actor, etc-. Las historias que vives al jugar te dotan de las herramientas (o armas) necesarias para derrotar el bloqueo, reducir sus hit points, expulsarlo, provocarle estados de inanición y ganar experiencia para que cada encuentro sea más fácil. Con cada aventura el aprendizaje significativo incrementa tus habilidades de creación.


Confía en el azar


La esencia de los juegos de rol yace en los dados. Sí, hay excepciones full narrativas, que podemos dejar para otra entrada. En una partida, tu personaje puede proponerse realizar cualquier acción, desde charlar con un guardia hasta romper la puerta a patadas; sin embargo, no importa que en el pasado haya partido cada puerta en su vida, para toda nueva acción (que implique una dimensión de ganancia-pérdida) debe realizar una tirada y es ahí donde Fortuna determina el éxito o fracaso de la acción.

A veces, como creadores nos encariñamos con nuestros personajes y los imaginamos como los más fuertes, ágiles, sobrios, carismáticos, en otras palabras, los consideramos infalibles y esto nos lleva a cometer muchos errores. Si algo aprendes en el rol es que, por muy hábil que sea un personaje en su oficio, puede fallar.


¿Tu personaje no sabe a dónde ir? ¿No sabes cómo resolver una escena de tu historia? Confía en el azar, que los dados determinen qué sucede. ¿Se murió el personaje? Qué tiene, a George R. R. Martin se le han muerto varios y todos lo aman.


Los personajes son, a fin de cuentas, figuritas en la mente del autor

Imaginas tus personajes con matices


Como Director de juego y como jugador, tengo el sano hábito de crear personajes cada tanto. Después de todo, rolear no sólo consiste en pensar cuantitativamente (el valor numérico en los atributos de tus personajes), sino también cualitativamente (la cualidad de los mismos). Me explico con un ejercicio:


Crea un personaje con 0 carisma e imagina ¿A qué se debe ese valor? ¿Será feo con F de foca? ¿Tendrá alguna especie de Tourette y escupe palabrotas intercaladas con salutaciones? Esta información añade complejidad al personaje y te proporciona pistas para pensar su trasfondo de forma lógica.

Los números pueden traducirse a un factor narrativo, un 18 de Constitución puede dar información sobre los hábitos del personaje: buena alimentación, un régimen intenso de ejercicio matutino, genética interesante...


"Mi personaje adquirió el sano hábito de quedarse en esa postura desde el amanecer y hasta el medio día"

Siente el flujo creativo de una buena mesa de rol


En un grupo de juego no tienes dos jugadores iguales. Me ha pasado repartir personajes que había visualizado como perfectos badass que iban a repartir "bien y bonito" enfrentando amenazas que parecían imposibles... pero al final los jugadores decidieron que sus personajes eran menos brutos y más cautelosos.

Otras veces he proporcionado personajes que cree esperando que brillaran con su inteligencia y, por obra y gracia de los jugadores, lo hicieron... pero no de la forma que yo esperaba.


Entre Directores de juego sobran anécdotas de jugadores que se apropian de sus personajes y sorprenden por la forma en que rolean, los inyectan de personalidad y ejecutan acciones inesperadas.


¿Has escuchado esa frase de que "cuando creas personajes hay que dejarlos que cobren vida"? Sólo jugando rol pasa eso. Uno nunca puede evitar influir en la personalidad de sus personajes, pero prueba recrear la personalidad de tus compañeros de juego. La próxima vez que compartas mesa, toma nota de cada excentricidad o detalle que los jugadores consideren súper-archi-mega importante para el desarrollo de sus personajes.


"A mi personaje le gusta usar un tenis comprado y otro robado"

Situaciones extraordinarias: entrena tu habilidad para improvisar


Estoy seguro de que no soy el único Director de juego que disfruta cuando los jugadores rompen la partida, cuando se van otro camino y sus decisiones desencadenan una serie de consecuencias en escalada, que ni siquiera tenía previstas, un combate para el que no estaba preparado o una situación crucial que ni de broma había pensado


Y aquí están, intentado recuperar un paquete que nunca pensé serían capaces de perder. Eligiendo la opción C cuando sólo les dije A o B.


"¡Ya abran la maldita trampa... digo, trampilla!"

¿Has jugado rol? ¿Qué situación viviste en tu aventura que creas digna de una novela o un cuento? ¿Qué partida te inspiró a escribir?

No olvides compartir esta entrada entre tus amigos, escribir tus historias y jugar aventuras.

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